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Declaración de Independencia Monetaria.

La historia no debe repetirse, pero esto, ciertamente rima.

Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace evidente que las bandas que tienen control y el poder, provienen de una fuente común universal, la necesidad por separarse de estos, se convierte en una cuestión de supervivencia.

Desde que ha existido la imprenta, toda la civilización ha caído silenciosamente bajo la influencia de entidades soberanas, con la habilidad de controlar el Valor del trabajo empleado mediante la manipulación de la moneda.

El gasto de energía por parte del hombre, la máquina y la naturaleza, son la única fuente de valor; estas fuentes y sus resultados se han devaluado debido a la inflación intencional de las monedas impresas. El dinero y la moneda, tal como la población global los conoce, ya no son una expresión de la producción colectiva del esfuerzo, sino más bien, un cálculo arbitrario de individuos irresponsables y organizaciones que los mantiene bajo su influencia. La humanidad ha caído bajo el dominio del control de un decreto, lo que ha incrementado la presión en las personas que buscan un escape viable de este.

Cuando las entidades adquieren la facultad de crear valor artificialmente con el trazo de un bolígrafo, el soborno y la colusión se convierten en un asunto trivial para aquellos que tienen ese poder. Quienes tienen acceso a este poder, naturalmente desarrollan una burbuja de protección judicial; como resultado, el valor del trabajo ha sido completamente degradado mediante cálculos arbitrarios por conveniencia política. La integridad del valor en todas las sociedades ha sido literal y figurativamente forzada hasta el borde de ser irreconciliable.

Este escape viable, ha llegado en forma matemática demostrable e irrefutable, a través del gasto de energía – el “Bitcoin” y sus “Cripto-bienes” derivados.

Antes de la proliferación de las Cripto-monedas, la opción de que el estado abdicara al control del suministro de monedas, nunca fue una posibilidad viable debido a la amenaza de falsificación y los costos para asegurar la integridad de estas. El estado y solamente el estado, podría asegurar dicha integridad, mediante el empleo de la fuerza. Mantenerla es una causa noble y necesaria para la estabilidad, ya que garantiza que el intercambio de valor sea confiable. Sin embargo, el mantenimiento de esta integridad puede ser y ha sido manipulado fundamentalmente.

Mientras que el estado mantiene todavía un monopolio justificable sobre la aplicación legal de la fuerza violenta; su poder sobre el control de la moneda ha sido desplazado de forma demostrable mediante la implementación del “Bitcoin” y sus “Cripto-bienes” derivados.

Donde una vez el valor fue establecido por el poder del estado “al final de un barril”, los seres humanos han desarrollado, demostrado y proliferado, una tecnología capaz de proporcionar valor mediante el uso de la electricidad, con pruebas matemáticas irrevocables. Tal concepto, nunca se ha logrado antes del inicio de la “cadena de bloques” del “Bitcoin”.

A medida que el uso de las cripto-monedas se ha extendido y las tasas de adopción han crecido en todo el mundo durante la última década, el paradigma del "Valor" ha cambiado en las mentes de aquellos que realmente comprenden la capacidad de esta nueva tecnología de "transferencia de valores". No declaramos la independencia de la moneda controlada por el Estado. Estamos declarando que las monedas controladas por medio de decretos han quedado obsoletas.

Nuestros motivos para declarar obsolescencia son abundantes. Muchas muertes y crímenes del siglo pasado pueden ser atribuidas a entidades de control de monedas que no rinden cuentas, quienes han ganado esta autoridad por medio de muchas palancas en el poder, con el fin de dirigir el curso de la humanidad.

Aquellos que crean nuestras monedas, han conspirado para asumir el control total de los suministros monetarios mundiales, mientras que engañan a través de la supresión de los medios y la educación, el hecho de que son capaces de conspiración.

Estos representan el riesgo sistémico, con la hipocresía de otorgar préstamos a los bancos públicos, los cuales deben proporcionar auditorías transparentes, mientras que evitan cualquier tipo de auditoría para ellos mismos.

Su comportamiento ha inclinado consistentemente las balanzas de los posibles Mercados Abiertos, a favor de proporcionar monedas recién impresas a aquellos en los que confían, en contraste con aquellos que confían en los Mercados Libres.

Se han congraciado con el apoyo selectivo de legisladores, y reguladores que promulgan políticas que garantizan que sus acciones están expuestas a un riesgo mínimo y ganancias máximas, desviando las consecuencias sobre las poblaciones que usan sus monedas.

Han degradado la confianza pública en los representantes electos, y la aplicación equitativa de la justicia, al evitar colectivamente cualquier responsabilidad por la creación de riesgos sistémicos.

Se han convertido en causa y solución de las crisis financieras, en las que no hay medios de recursos para el resto de la humanidad, los cuales llevan esta responsabilidad como resultado de sus comportamientos.

Esta Declaración de Independencia Monetaria, es una respuesta directa a la continua manipulación, y destrucción que surgen de la degradación deliberada del valor en toda la humanidad.

Nosotros, los abajo firmantes, dedicaremos nuestras vidas a construir redes y sistemas que restablezcan la integridad del valor y que desafíen directamente la autoridad de aquellos que busquen deteriorarlo.